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Por qué Isaac Bashevish Singer escribía para niños |
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La cita es archiconocida. Corresponde, al parecer, a su discurso de aceptación del Nobel. Creo que su libro de cuentos judíos, editado por Anaya, es de los que más he recomendado, regalado y prestado en mi vida. Bueno, ahí les dejo el párrafo: “Señoras y señores: existen quinientas razones por las que comencé a escribir para niños, pero para ahorrar tiempo sólo mencionaré diez de ellas.
Número uno: Los niños leen libros, no reseñas. Les importan un comino los críticos.
Número dos: Los niños no leen para encontrar su identidad.
Número tres: No leen para librarse de complejo de culpa, para reprimir su sed de rebelión o para librarse de la alienación.
Número cuatro: No necesitan la psicología.
Número cinco: Detestan los sociólogos.
Número seis: No tratan de comprender a Kafka o Finnegans Wake.
Número siete: Todavía creen en Dios, la familia, los ángeles, el diablo, las brujas, los duendes, la lógica, la claridad, la puntuación y otras cosas pasadas de moda.
Número ocho: Les encantan las historias interesantes, no los comentarios, guías o notas al pie de la página.
Número nueve: Cuando un libro es aburrido, bostezan abiertamente sin vergüenza o temor a la autoridad.
Número diez: No esperan que su querido autor redima a la Humanidad. Jóvenes como son, saben que no está en su poder. Sólo los adultos tienen tales ilusiones infantiles”. |
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No sé cómo explicarles a la gente de fuera qué significa el ABC en Sevilla. Ya no es lo que era, desde luego. La aristocrática familia que lo fundó lo ha vendido a una multinacional vasca de la comunicación (opera en Bilbao y aquí) que le ha cambiado paulatinamente la prestigiosa orientación, abandonando ese tono trabucaire y cavernario que se nos hacía tan querido, no se sabe si intentando convertirlo en el periódico de la derecha civilizada o, más difícil todavía, civilizar a la derecha con el periódico. Tal vano afán les lleva, poco a poco, a perder su mercado y su influencia; aún así, hay terrenos que se resiste a dejar al enemigo: uno no se muere como Dios manda en Sevilla hasta que sale su esquela en ABC. Es más; su prestigio social se mide por el número de centímetros cuadrados que le dedican sus deudos, su hermandad de penitencia, su colegio profesional, la empresa que vd. fundó y el colegio de pago en que intentaron vanamente desasnarle. |
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- Carne picada (hay teorías sobre el origen)
- Pan mojado/Panrallado (también aquí hay escuelas)
- Ajo
- Perejil
- sal
- Pimienta
- Aceite de oliva
- Cebolla
- pimiento
- Vino blanco o cerveza
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