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Estoy seguro de que estás harto de esas páginas creadas a la mayor gloria de gente intrascendente, llenas de filosofía de garrafa y pensamientos de almoneda; llenas, sobre todo, de fotos de hijos más o menos graciosos, historias de familia que nunca cambiaron el curso de la Historia, anécdotas de mili y panorámicas del último viaje (ese, ese en el que el niño se perdió y tuvo que volver el autobús). Páginas que pululan por la red sin apenas interés salvo para quienes vivieron esas anécdotas mínimas, para aquellos que subieron por una vez en su mísera vida a la pirámide de Kukulkán o se vieron envejecer al tiempo que sus hijos crecían, como si eso tuviera algo de particular.
Estoy seguro de que te preguntas cómo hay gente capaz de perder la compostura dando a la red (no ya a la imprenta) las opiniones que jamás les pidió nadie sobre libros que han leído, películas que han visto y cosas semejantes, desplegando su muestrario de lugares comunes como si fueran perlas; trufando, para colmo, sus pensamientos de nuevo Marco Aurelio con las más ñoñas películas de la actuación de fin de curso de su hijo. Y que luego nos cuenten sus problemas con el trabajo o la hipoteca, como si nos importaran algo. Es ésta, desde luego, una de las miserias de la red global. A cambio de poder llegar a cualquier sitio, a cualquier dato o pensamiento, nos vemos obligados a ceder que cualquiera pueda colgarnos sus majaderías. Pues tengo malas nuevas: no te engañes, pues ésta es una de esas páginas malditas, llena de hijos según crecen, opiniones que nadie me ha pedido y cosas que sólo para mí tienen valor, en donde ando en bata y zapatillas y digodiego aquello que me place.
Ya lo sabes. Huye de aquí, vete a algún sitio que merezca la pena de tu tiempo, pues éste no está hecho para tí, sino para mi uso y disfrute (si acaso, de los míos, mi familia y amigos). Quedas advertido. Si decides entrar (a tu riesgo y ventura, desde luego), hazlo como invitado en casa ajena: no te lleves los ceniceros de plata, ni critiques que no tenga la cocina recogida. |